“Bautismo y Sinodalidad: Camino de Santidad”
San Francisco de Macorís, República Dominicana.
La Diócesis de San Francisco de Macorís celebró en la Catedral Santa Ana la solemne clausura del Año del Bautismo el 20 de septiembre de 2026, bajo el lema que acompañó la vida pastoral y evangelizadora de la diócesis durante todo el año: “Bautismo y Sinodalidad: Camino de Santidad”.
Como fruto de la misión pastoral y evangelizadora realizada en las diferentes comunidades parroquiales, 105 catecúmenos provenientes de distintas parroquias de la diócesis recibieron el Sacramento del Bautismo, incorporándose así plenamente a la vida de Cristo y de la Iglesia.
La solemne celebración fue presidida por Mons. Ramón Alfredo de la Cruz Baldera, obispo de la Diócesis de San Francisco de Macorís, quien, en su homilía, destacó que esta celebración constituye una especie de “epifanía” de la vida de la diócesis, al hacer visible la acción de Dios en las comunidades y el fruto de la evangelización, especialmente cuando la Iglesia diocesana se encamina hacia la celebración de sus 50 años de fundación en el próximo 2028.
El obispo afirmó que estos nuevos bautizados son también un signo de esperanza para la Iglesia y para el Nordeste dominicano, y expresó: “El Nordeste camina en santidad”, invitando a toda la comunidad eclesial a reconocer en el Bautismo el comienzo de un camino permanente de fe, conversión y compromiso cristiano.
Durante su reflexión, Mons. Alfredo recordó que Dios llama a cada persona en distintos momentos de la vida y que, cuando llega el llamado a la conversión y al Bautismo, lo importante es responder con generosidad y disponibilidad. Subrayó, además, que el Bautismo no es solamente un acontecimiento sacramental, sino que implica un compromiso con Dios, con la Iglesia y con la sociedad, para vivir como discípulos de Cristo y testigos de su Evangelio.
En el desarrollo del rito bautismal fueron presentados los candidatos, se entonó la Letanía de los Santos, se bendijo el agua y, posteriormente, los nuevos bautizados recibieron el Sacramento del Bautismo de manos de sus respectivos párrocos, acompañados por sus familiares, catequistas y miembros de las comunidades parroquiales.
La celebración fue organizada por zonas pastorales, con la participación activa de las comunidades de las distintas parroquias. Esta modalidad permitió expresar de manera concreta el sentido de la sinodalidad, mostrando a una Iglesia que camina unida, participa, escucha, acompaña y comparte la única misión evangelizadora.
La clausura del Año del Bautismo se convirtió así en una acción de gracias por la obra de Dios realizada en la acción pastoal y, al mismo tiempo, en una invitación a toda la diócesis a continuar haciendo del Bautismo una fuente de renovación cristiana y de compromiso misionero.
Estuvieron presentes sacerdotes, familiares, catequistas y miembros de las comunidades parroquiales que acompañaron a los catecúmenos durante su proceso de preparación. La celebración concluyó como un signo de esperanza y de comunión para la Iglesia diocesana, reafirmando que el Bautismo abre el camino de la vida cristiana y la sinodalidad nos ayuda a recorrerlo juntos hacia la santidad.